CONVERGENTE

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“C O N V E R G E N T E”

Seis obras que confluyen en cuanto a la complejidad y experimentación en la ejecución del oboe fueron seleccionadas para el “Concurso de Composición para Oboe solo 2023”, perteneciente al proyecto “Nuevos Aires Chilenos para Oboe” encabezado por José Luis Urquieta.
Tales piezas se caracterizan por el empleo de técnicas extendidas, tanto clásicas como innovadoras, por la presencia, en algunos casos, de la voz del intérprete como elemento primordial de la performance.
Nayive Ananías
Esta producción comienza con “Volantín Sombra” de Maximiliano Soto (1991), quien se inclina por una sonoridad microtonal, con un discurso musical atonal ornamentado con bisbigliandos, frullatos, trinos y multifónicos dal niente/al niente, que transitan “desde y hacia la nada”. A nivel psicoacústico, la obra -con ciertos guiños arabescos- remite a la ambigüedad sonora de “Horae Volubiles” de Gilles Silvestrini, aflorando emociones como la melancolía, la desazón y la incertidumbre.
Volantín Sombra posee secciones inconclusas y dubitativas, con algunas notas sobreagudas que generan una sensación de caos, cuyos multifónicos parecieran suscitar una “electrocución sonora”, una esquizofonía tenue.
La joven compositora Ingrid Saldaña (2003), presenta “Play Delay”, donde utiliza, principalmente, multifónicos y glissandos continuos. Su inicio manifiesta delicadeza y pulcritud, pues se interpreta un Lab sobreagudo, registro de alta exigencia técnica.
Play Delay oscila entre agógicas aceleradas, mientras que las notas con stacattos brindan al oyente la sensación de una iteración, a menudo, distorsionada. Esta pieza, sin duda, intenta emular a un pedal análogo de guitarra, donde el delay podría interactuar con un efecto de flanger o phaser.
Hacia la coda, la voz del oboísta ¾con sus respiraciones¾ complementa la esencia tímbrica del instrumento.
En “De repente”, su compositor Santiago Gutiérrez (2000), se focaliza en la respiración del oboísta e incorpora al discurso musical elementos eólicos, como los multifónicos, y los “kiss sound”, a través de vacíos en la caña con los labios, lo que enriquece las texturas de la pieza.
Desde el comienzo, el intérprete debe inhalar y exhalar, aludiendo a una brisa marina que relaja al auditor. De repente -ora pacífica, ora etérea- es sorprendentemente performática: las respiraciones, los suspiros y los ósculos, en ciertos momentos, interrumpidos por una “ráfaga saturada”, suscitan no sólo un dominio de ciertas técnicas extendidas, sino también rasgos de erotismo.
El compositor Camilo Roca (1995) es un recurrente finalista de diversos concursos de composición, en esta oportunidad se hace presente con “3 Fragmentos”, tal como indica el título de esta obra, las secciones se concatenan mediante elementos intertextuales: los extractos del poema “Memoria monólogo” del poeta chileno Rosamel del Valle. El compositor concibe los multifónicos no de manera aislada, sino como gestos constantes ornamentados con trinos, frullatos, tongue ram, armónicos y glissandos.
En 3 Fragmentos –que se comporta como una improvisación de jazz, ostentando la celeridad de la digitación del oboísta y reproduciendo el timbre de una trompeta gracias a los multifónicos- preponderan las pausas extensas, las melodías acongojadas y los contrapuntos responsoriales: notas que interrogan y que son contestadas, a veces de forma dulce y, otras, con un sinsabor que produce irresolución.
Iván-Manuel Tapia (1999), presenta “Cantata”. En esta pieza es admirable la prolija técnica de José Luis Urquieta. En varios momentos, utiliza recursos como diversas oscilaciones, los vibratos amplios, los armónicos, los multifónicos, el growl, los frullatos, los trinos, el frullato, los glissandos y, quizás, el más sorprendente, su voz que enfatiza consonantes fuertes.
Mediante éolicos, el oboísta pareciera recurrir al beatboxing, destreza propia del hip-hop. Aquello se entrelaza con un vibrato fantasmagórico, que otorga suspenso a la obra. Desde una perspectiva tímbrica, el ejecutante mixtura un sonido que remite a un violín, una “interferencia sónica”, como un ruido blanco, y una melodía “real”, sin intervenciones melódicas convencionales.
Por otro lado, la voz del oboísta -protagonista de esta cantanta sui géneris- emite notas aletargadas, como el mantra Om, en paralelo a la digitación, lo cual se transforma en una odisea.
Por último, finaliza este disco la obra “Regen”, de Ariel Sanhueza (1990). Esta obra expone un discurso conservador en cuanto al manejo de las técnicas extendidas en el oboe, que sí las tiene, pero de uso más acotado, como los multifónicos y otros componentes microtonales. A pesar de la austeridad respecto de la creación de sonoridades experimentales, el compositor delimita muy bien el material que desea ocupar.
Entre trinos cuasi barrocos, frullatos y notas con stacattos, la pieza tiende hacia una melodía algo angustiosa, que, luego, se apacigua con la interpretación del fonema “m” por parte del oboísta.
En ocasiones, aquella “m” se superpone, al unísono y en consonancia, con las notas inscritas en la partitura. Pero, a veces, la “m”, contrapuntísticamente, preserva un carácter disonante. En Regen, una bocanada fuerte y un Om absorto se ensamblan para culminar, con serenidad, esta obra.
En definitiva, estas 6 obras, reflejo de las jóvenes voces creadoras que representan diversas búsquedas, convergen por medio de un concurso de composición, en esta nueva producción fonográfica de Urquieta, la sexta que presenta a través de su proyecto “Nuevos Aires Chilenos para Oboe” donde el compromiso con: el discurso, la imaginación sonora y los anhelos creativos, es irrestricto; guiando su interpretación y misión de mostrar las posibilidades actuales del oboe.
Producción musical, José Luis Urquieta Plaza
Grabación, Jorge Albarnez (Oír Estudio)
Edición, José Luis Urquieta Plaza
Mezcla, Jorge Albarnez (Oír Estudio)
Masterización, Jorge Albarnez (Oír Estudio)
Diseño gráfico, Gonzalo Santibáñez (Agencia Santi)
Textos y comentarios de las obras, Nayive Ananías.
Financiamiento, Fondo de la Música, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Gobierno de Chile, 2023.
La Serena 2023.